BAROJA COLLET

Deba, 12 de abril de 2020

Interview

¿Cómo estás viviendo el confinamiento, ha influido esta circunstancia en tu proceso creativo?

Estoy molesto,  porque  el confinamiento supone la pérdida de derechos civiles frente a un problema sanitario, nunca podré aceptar que muchas personas  hayan tenido que irse sin la compañía de sus seres queridos. Y molesto por muchas cosas más. Por otro lado soy un afortunado porque tengo el taller al lado de mi casa, con lo cual mi confinamiento se produce en el taller. La incertidumbre en la que vivimos nos  afecta de múltiples  formas; Mi última escultura empezada antes de la cuarentena ha terminado  teniendo una transformación que nos remite a la situación en la que estamos viviendo, también el collage que tengo casi terminado y con una lectura  -a posteriori-  reflexiona sobre algo nuevo que renace y que bien podría ser la solidaridad tan en desuso en  estos últimos años.

¿Cómo crees que afectará esta situación actual al ámbito cultural?

La paralización de todas las actividades va a generar un lastre económico importante sin precedentes en todos los ámbitos. En el cultural es probable que muchos centros oficiales pierdan financiación para poder desarrollar sus programas previstos, con el consiguiente deterioro de la actividad profesional de mucha gente. Mas grave será en el ámbito empresarial privado de la cultura donde las actividades ya estaban mermadas.

En el sector privado de las artes plásticas, un ámbito muy deteriorado desde hace muchos años será una hazaña importante que galerías sigan apostando por defender a los creadores. Desde el confinamiento mi aplauso.

¿Transmitirías algún mensaje al mundo del arte?

Con la madurez empiezas a estar de vuelta de muchas cosas, mis objetivos persiguen disponer de tiempo y un poco de dinero para poder seguir trabajando. En el contexto del estado español podríamos asegurar que los artistas profesionales no llegan al 10 %.  Entre estos artistas y para poder vivir holgadamente, un amplio porcentaje de artistas con grandes exposiciones en Centros y Museos complementan sus actividades con becas encubiertas, montajes de exposiciones, cursos de doctorado, talleres,…etc. Entre el colectivo de artistas no profesionales se desarrolla tal desasosiego que muchos terminan abandonando sus inquietudes. Hace bastantes años que en el mundo del arte aparecieron nuevos profesionales que hoy se llaman comisarios; En el desarrollo de su trabajo algunos tienen tanto poder que utilizan a los artistas para ilustrar sus tesis. Ocurre que los artistas están tan necesitados que algunos también empiezan a ejercer el comisariado y hay tantas personas preparadas que se inventaron los imprescindibles  Máster para seguir hasta dar con alguna institución que les proteja. Yo al mundo del arte le pediría que sus esfuerzos vayan más dirigidos hacia los artistas en general y con especial atención a los jóvenes que son los que nos darán respuestas a las prácticas artísticas de hoy.